
Pudiste haber mirado mis ojos
Que son los mismos que se adentraron en los tuyos
Pudiste haber mirado mis labios
Que son los que en días pasados abrazaron a tu boca
Pudiste haber sentido mi lengua
Quien fuese la que humedecía tu vientre
Pudiste haber sentido mis dedos
Que son los que resbalaban por tus tobillos
Pudiste haber disfrutado de mi espalda
Que arañabas cuando estabas satisfecha
Pudiste haber disfrutado de mis piernas
Que te servían como juego de enredaderas
Pudiste haber conocido mi voz
Que endulzaba cada noche tus oídos
Pudiste haber escuchado un te amo
Que llenaba de emociones tus anhelos
Pudiste haber conocido mi semblante
Dulce y cálido ante tu belleza
Pero pudiste haber conocido mi corazón?
Porque es el único que se ha quejado de tu olvido y no quiere otorgarte el perdón.

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